Un ecocidio sin impunidad: el fin de la devastación ilegal en Salta
La historia de un terrateniente salteño que durante más de una década actuó con impunidad después de llevar a cabo el mayor desmonte ilegal de la historia de Argentina. El desmonte tuvo lugar en 2013, cuando una flota…
La historia de un terrateniente salteño que durante más de una década actuó con impunidad después de llevar a cabo el mayor desmonte ilegal de la historia de Argentina.
El desmonte tuvo lugar en 2013, cuando una flota de 18 topadoras arrasó con casi 12.000 hectáreas de bosque nativo en el norte de la provincia de Salta en un lapso de solo cinco meses. Esto significa que la mitad de la superficie de la Ciudad de Buenos Aires quedó reducida a astillas y tierra seca.
Pérdida de biodiversidad y desalojo encubierto
El impacto del ecocidio fue inmediato y profundo. La biodiversidad se vio afectada con la destrucción del hábitat de cientos de especies nativas, y las familias campesinas y comunidades del pueblo Wichí perdieron su territorio ancestral y sus medios de subsistencia.
Explotación laboral y la lucha por la justicia
Además de la pérdida ambiental y el desalojo de las comunidades, en medio de las inspecciones, la AFIP detectó la presencia de trabajo esclavo e infantil en los predios bajo explotación
La lucha por la justicia y la restauración
Hoy, la impunidad del terrateniente empieza a resquebrajarse ante la presión social y el avance de causas que exigen no solo multas económicas, sino la restauración del daño ambiental y castigos penales efectivos.
La historia ha demostrado que el poder del suelo y de su gente puede ser más tenaz que el de las topadoras.