En el corazón del Centro Cultural Necochea, la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra continúa impulsando una propuesta innovadora que combina lectura, juego y producción cultural propia, especialmente pensada para las infancias.
La iniciativa comenzó en septiembre de 2025 con el desarrollo de una colección de fanzines, publicaciones independientes, artesanales y de bajo costo que permiten a los artistas y colectivos culturales compartir contenidos por fuera de los circuitos editoriales tradicionales.
Lejos de ser un formato menor, el fanzine permite experimentar, probar lenguajes y generar contenidos con identidad local. En este caso, además, se produce de manera completamente autogestiva dentro de la biblioteca.
Para eso, el proyecto recuperó una vieja fotocopiadora que volvió a ponerse en funcionamiento y que hoy se convirtió en el corazón técnico de cada edición, permitiendo que las publicaciones tomen forma en papel.
La serie ya cuenta con varios números y recientemente sumó una edición especial: el cuarto fanzine, titulado “Álbum de figuritas del Museo del Grabado Lino E. Spilimbergo”.
En esta entrega, la propuesta incorpora una dinámica lúdica: invita a chicos y chicas a recorrer la sala del museo que funciona dentro de la biblioteca, identificar obras y completar un álbum de figuritas a lo largo del recorrido.
Se trata de una experiencia que combina juego y aprendizaje, y que propone una forma diferente de acercarse al patrimonio cultural local.
La edición es limitada —apenas 15 ejemplares— y se entrega de manera gratuita. Además, las figuritas se distribuyen en tres etapas, acompañando el recorrido y el interés por completar el álbum.
Detrás de la iniciativa hay también una lógica de trabajo colectivo. Si bien el desarrollo creativo está a cargo de Natalia Farías, quien diseña, maqueta y ejecuta cada edición, las ideas surgen del intercambio entre distintas áreas del espacio, en un cruce entre lo cultural, educativo, artístico y bibliotecario.
En un contexto donde gran parte del consumo cultural es digital, estas publicaciones recuperan el valor de lo tangible, lo cercano y lo hecho a mano. Y desde una biblioteca popular, la propuesta suma un sentido adicional: no solo conservar o prestar libros, sino también producir cultura.
