Un lugar mágico para disfrutar de las vacaciones inviernales
En pleno corazón de Necochea, el predio del Lago de los Cisnes se ha convertido en un destino inigualable para disfrutar de las vacaciones inviernales. Desde la llegada de la temporada, el lugar se ha vestido de luces y…
En pleno corazón de Necochea, el predio del Lago de los Cisnes se ha convertido en un destino inigualable para disfrutar de las vacaciones inviernales. Desde la llegada de la temporada, el lugar se ha vestido de luces y colores, ofreciendo una experiencia única para familias y turistas que buscan escapar del calor y conectar con la naturaleza.
Una de las actividades más populares es la fotografía con Camila, la llama estrella del lugar, que se ha convertido en una icona de la temporada. La simpática llama recibe a visitantes de todas edades, que no pueden resistir la oportunidad de tomar una foto inolvidable con esta belleza.
Además de la magia de Camila, el Lago de los Cisnes ofrece una variedad de talleres educativos gratuitos que invitan a la aventura y al aprendizaje. Estas iniciativas, diseñadas para ser divertidas y accesibles para todas las edades, buscan acercar a los visitantes al mundo del reciclaje, la reutilización de materiales y el cuidado de la naturaleza.
Entre las actividades destacan la creación de hojas plantables a partir de papel reciclado y semillas de chía, y el elaborado de germinados utilizando materiales que podrían terminar en la basura. Estos talleres no solo enseñan conceptos importantes, sino que también ofrecen la posibilidad de observar en acción la importancia de la economía circular y la creatividad en el aprovechamiento de los recursos.
El predio del Lago de los Cisnes es un oasis de diversión y aprendizaje que permanece abierto todos los días, desde las 9:30 hasta las 19:30. Con animales de granja, espacios recreativos y propuestas para compartir al aire libre, es el lugar ideal para combinar recreación, contacto con la naturaleza y aprendizaje durante el receso invernal.
Un viaje al Lago de los Cisnes siempre deja algo para recordar: una foto con Camila, una experiencia creativa en los talleres y la posibilidad de disfrutar uno de los espacios más queridos por vecinos y turistas.