Un tesoro arquitectónico y cultural
Cuando se habla de la educación en Necochea, inevitablemente se menciona el Colegio Nacional. Fundado en 1918, este emblemático edificio es el alma de la institución y refleja la evolución de la ciudad a lo largo de las generaciones.
Un comienzo humilde
El Colegio Nacional nació como sueño de un grupo de docentes de la Escuela Normal Popular. Tras años de trabajo y perseverancia, la ley que crea al colegio es sancionada en 1919. Dos años después, el flamante colegio abre sus puertas en un edificio alquilado, lo que marca el comienzo de un camino lleno de desafíos y logros.
Un edificio que crece con la institución
En 1929, se coloca la piedra fundamental del edificio propio del Colegio Nacional. Su inauguración en 1932 se llevó a cabo con un estilio academicista tardío italiano y elementos arquitectónicos que remiten al Art Nouveau. La fachada del edificio destaca por sus arcos de medio punto y pilastras dóricas, mientras que el interior cuenta con una aula magna de doble altura con un toque de glamour similar a los teatros europeos de la época.
Transformaciones y evolución
A lo largo de las décadas, el edificio ha sido sometido a varias transformaciones y reformas. Se han agregado nuevos elementos, como el busto de José Manuel Estrada, y se han trasladado espacios, como la biblioteca, cuyo espacio original se convirtió en un salón de usos múltiples en 1999.
Un patrimonio vivo
En 2005, el edificio es declarado monumento histórico arquitectónico provincial, y desde entonces, se ha convertido en un símbolo de la ciudad. Abarca no solo educación, sino también momentos clave de la historia de la institución, incluyendo procesos electorales y momentos políticos. Hoy, continúa inspirando a las nuevas generaciones.
