La provincia de Buenos Aires enfrenta una crisis sanitaria estructural de magnitud inédita, con los hospitales municipales al límite. La situación ha dejado de ser una luz de alerta para convertirse en una emergencia que afecta a miles de pacientes que migran del sector privado hacia los servicios públicos.
En este contexto, los intendentes del interior han declarado que el sistema público de salud está absorbiendo el impacto directo del deterioro económico, con recursos financieros que se diluyen frente a la inflación y la caída de la coparticipación. La falta de profesionales para cubrir guardias, el encarecimiento de insumos y el retiro de programas nacionales han creado una «tormenta perfecta» que empuja a los efectores municipales a un escenario de fragilidad extrema.
Emergencia en Necochea: Un Síntoma Regional
El distrito de Necochea institucionalizó la gravedad del cuadro al declarar la emergencia sanitaria por 180 días. La medida busca agilizar respuestas ante la falta de cobertura médica permanente en las localidades del interior del partido.
El Peso del Déficit: Los Casos de Balcarce y Trenque Lauquen
En Balcarce, el intendente Esteban Reino graficó la situación como una lucha diaria «con lo que podemos, con todo escarbadiente». El hospital municipal local es el único efector para 50 mil habitantes, y hoy arrastra un déficit de mil millones de pesos, motorizado en gran parte por las deudas de IOMA y otras obras sociales.
Por su parte, en Trenque Lauquen, el secretario de Hacienda Alfredo Luis Zambiasio proyectó números alarmantes. Al cierre del primer trimestre, el área de salud ya arrojó un saldo negativo de $1.279 millones. De no mediar cambios en los ingresos, el funcionario estima que el déficit anual del sector rondará los $5.000 millones.
Un Futuro de Incertidumbre
El diagnóstico es transversal a los colores políticos y las geografías: Aumento de costos, migración de pacientes y falta de profesionales han creado un escenario de fragilidad extrema que afecta a los hospitales municipales y a los pacientes que dependen de ellos.
En este contexto, la situación en los hospitales municipales de la provincia de Buenos Aires es un claro ejemplo de la crisis estructural del sistema de salud pública. La falta de recursos financieros, la carencia de profesionales y el encarecimiento de insumos han creado una «tormenta perfecta» que amenaza la sostenibilidad del sistema.
