Necochea y Quequén superan una de las jornadas climáticas más complicadas de la región
Necochea y Quequén pasaron por una de las jornadas climáticas más complejas de los últimos años debido al intenso impacto de la ciclogénesis que afectó a gran parte de la Costa Atlántica bonaerense el pasado día. El…
Necochea y Quequén pasaron por una de las jornadas climáticas más complejas de los últimos años debido al intenso impacto de la ciclogénesis que afectó a gran parte de la Costa Atlántica bonaerense el pasado día.
El evento tuvo intensas lluvias, ráfagas de hasta 90 kilómetros por hora, calles completamente inundadas, caída de árboles y postes, complicaciones eléctricas y un gran operativo de emergencia desplegado en distintos puntos de la ciudad y la región.
Entre los sectores más afectados se encontró el barrio Ramón Santamarina, donde varias familias debieron ser evacuadas debido al ingreso de agua en viviendas, así como en Villa Zabala, Villa del Deportista, Quequén y varios barrios periféricos.
La situación obligó a desplegar un amplio operativo coordinado entre Defensa Civil, Bomberos, fuerzas de seguridad, Cruz Roja, Prefectura, personal municipal y empresas de servicios esenciales.
Las autoridades suspendieron clases, cortaron rutas y restringieron accesos costeros debido al fuerte oleaje y la peligrosidad del temporal.
La Ruta Nacional 228 permaneció cortada por el avance del agua sobre distintos tramos, mientras que caminos vecinales hacia Santa Marina, Lobería y otros sectores rurales quedaron intransitables.
Afectación de la costa
Otro de los fenómenos que generó preocupación fue la crecida del río y el fuerte avance del mar sobre la costa. Se registraron imágenes impactantes de olas gigantes, playas completamente cubiertas por el agua y sectores costeros afectados por el oleaje extremo.
Uno de los episodios más dramáticos ocurrió en el balneario Kabryl, donde las fuertes ráfagas y la erosión provocaron el derrumbe de una estructura ubicada sobre los médanos frente al mar.
Las imágenes mostraron cómo el agua socavó gran parte de la arena hasta dejar la construcción prácticamente suspendida sobre el borde del médano, que finalmente cedió por la fuerza del oleaje y la sudestada.
El temporal marítimo estuvo acompañado por olas de hasta 7 metros y ráfagas que, según registros locales, llegaron a superar los 90 km/h en sectores expuestos de la costa.
La espuma marina
Bajo el mismo clima de intensas ráfagas de viento y olas, se creó un fenómeno natural impresionante: un enorme manto de espuma marina cubrió gran parte de la costa de Quequén.
Espectacularmente, este manto de espuma llegó a superar los 60 centímetros de espesor en la zona de La Hélice, cambiando completamente el paisaje costero y atrayendo a vecinos y curiosos que se acercaron para observar el escenario.
Las imágenes rápidamente se viralizaron y llegaron incluso a medios nacionales que realizaron coberturas desde el lugar.
De acuerdo con expertos, la espuma se formó por la agitación de materia orgánica presente naturalmente en el agua de mar que, combinada con el intenso oleaje y el viento, generó una especie de “detergente natural”.
El constante choque de las olas mezcló estas sustancias con el aire, formando burbujas de gran resistencia que terminaron acumulándose masivamente sobre la costa.