Mundial 2026: La Cita del Lujo y su Precios exorbitantes
A medida que se acerca la fecha del Mundial 2026, el clima que rodea a la cita no es precisamente de fiesta unánime. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se ha visto obligado a responder a una oleada de críticas…
A medida que se acerca la fecha del Mundial 2026, el clima que rodea a la cita no es precisamente de fiesta unánime. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se ha visto obligado a responder a una oleada de críticas globales por lo que muchos están considerando una «mercantilización excesiva» del torneo más importante del planeta. Aunque esta edición estrena el formato de 48 selecciones, la mayor oferta de partidos no se ha traducido en precios más accesibles, sino que el coste medio de las localidades ha subido, lo que ha alimentado el temor de que la cantidad esté pasando sobre la calidad y la inclusividad.
La comparativa con Qatar 2022 resulta demoledora para el bolsillo del aficionado. La entrada para el debut de Estados Unidos, coanfitrión junto a México y Canadá, se ha comercializado a un precio cuatro veces superior al del partido inaugural de la edición anterior. El escenario de precios ha dejado a los seguidores fríos: Partidos de menor cartel por varios centenares de euros por encuentro. La Gran Final, ¡las entradas más económicas parten de los $2,000 dólares!
El «Modelo Americano» de la FIFA, que ha adoptado estrategias de mercado típicas del espectáculo estadounidense, no ha ayudado a tranquilizar a los fanáticos. El sistema de venta por fases ha elevado los precios de forma progresiva, forzando a los fans a decidir entre pagar cifras astronómicas o quedarse fuera. Además, la nueva plataforma oficial de reventa ha generado controversia. La FIFA no solo permite el mercado secundario, sino que se beneficia directamente de él cobrando una comisión total del 30% por cada transacción.
El contexto geopolítico tampoco ayuda. El encarecimiento de los vuelos y la inestabilidad derivada de conflictos internacionales han creado un entorno poco atractivo para el visitante transoceánico. Esto, junto al clima político en Estados Unidos, que desincentiva la llegada de turistas extranjeros, hace que la situación no parezca muy prometedora.
Ante este panorama, el diagnóstico es claro: una parte significativa de la hinchada tradicional de Europa y Sudamérica ha decidido colgar la camiseta y ahorrar sus fondos, apostando por esperar al Mundial de 2030.