Un episodio icónico en la historia de Necochea: 102 años de la pérdida del vapor Monte Pasubio

El 1° de abril de 2024 se cumplen 102 años de un acontecimiento que quedó grabado en la memoria colectiva de la región: el encallamiento del vapor Monte Pasubio en las costas de Necochea. Este suceso trascendental dio origen a uno de los sectores balnearios más reconocidos de Quequén, convirtiéndolo en un emblema de la identidad local.

Un día de tragedia y heroísmo

En la época en que ocurrió el encallamiento, la región estaba sufriendo el impacto de un temporal violento que azotó la costa. El Monte Pasubio, comandado por el capitán Caetano Maresca, era un barco de casco de hierro y cerca de 3 mil toneladas de desplazamiento. Este formidable buque había sido construido para realizar viajes a través de los mares más peligrosos del globo, pero en ese día fateful, su valentía y resistencia se enfrentaron a un adversario formidable.

La tripulación, formada por hombres valientes y experimentados, debió soportar la fuerte galerna proveniente del sud-sudeste. En un intento por escapar del temporal, la nave se aproximó a la costa sin lograr su objetivo. A medida que el viento se intensificaba, el buque fue sometido a la acción de las olas y corrientes, que lo zarandearon con fuerza.

A las 17 horas de aquel día, ya frente a las costas del partido de Lobería, decidieron capear la tormenta. Sin embargo, las condiciones climáticas empeoraron drásticamente y el viento se intensificó hasta adquirir características de huracán. Finalmente, cerca de las 22 horas, el buque fondeó, pero terminó encallando en la costa.

Un legado que sobrevivió al tiempo

Con el paso del tiempo, la embarcación fue desguazada, pero los restos del Monte Pasubio permanecen como un recordatorio del valor y la valentía de los tripulantes que intentaron enfrentar el temporal. En momentos de marea baja, pueden observarse el eje y las palas de la hélice, vestigios silenciosos de aquella noche dramática.

El episodio no solo dejó huellas materiales, sino también humanas: algunos de los tripulantes decidieron radicarse en la zona, donde formaron sus familias y se integraron a la comunidad local. Esta historia, que podría parecer una simple anécdota, es en realidad un testimonio de la habilidad para adaptarse y sobrevivir en un entorno hostil.

La silueta del Monte Pasubio, visible durante años en la costa, terminó por convertirse en un símbolo del lugar y dio nombre a un sector del balneario de Quequén, que con el tiempo se transformó en uno de los más visitados de la región. La imagen de este buque, que una vez encalló en la costa, se ha convertido en un emblema de la identidad local, un recordatorio de la valentía y la resistencia de aquellos hombres que intentaron enfrentar el temporal.

Un patrimonio cultural vivo

A más de un siglo de aquel suceso, la historia del barco encallado sigue viva, formando parte del patrimonio cultural y la identidad de toda la comunidad. La memoria colectiva de la región ha recordado aquella noche de tormenta, en la que los tripulantes del Monte Pasubio se enfrentaron a la adversidad y, aunque no pudo salvarse, su legado permanece como un símbolo de valentía y resistencia.

En el área de Museos del Parque Miguel Lillo se recuerda la efeméride conmemorando la pérdida del vapor Monte Pasubio. Allí, los visitantes pueden aprender sobre la historia de este barco y su impacto en la comunidad local. La exhibición de objetos y documentación relacionada con el buque permite recorrer el pasado y apreciar la importancia de este acontecimiento en la historia de Necochea.

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