**Cambio en la Ley de Glaciares: El Senado aprueba reformas controvertidas**

La noche del jueves se llevó a cabo una sesión emocional en el Senado argentino, donde se debatió y aprobó, con 40 votos a favor y 31 en contra, las modificaciones impulsadas por el Poder Ejecutivo a la Ley de Glaciares de 2010. Este proyecto ahora deberá ser tratado en la Cámara de Diputados.

La Ley de Glaciares, sancionada en 2010, establecía objetivos mínimos para la protección de los glaciares y el ambiente periglacial como reservas estratégicas de agua dulce. Entre ellos, se encontraban la prohibición de actividades como la minería, la explotación hidrocarburífera y la instalación de infraestructura que pudiera afectar la dinámica natural del hielo o la calidad del agua.

**Qué cambia con la reforma**

El punto central del proyecto aprobado es la incorporación del concepto de “relevancia hídrica”. Según la nueva redacción, solo quedarían bajo protección estricta aquellos glaciares o ambientes periglaciares que tengan una función hídrica efectiva y comprobable para la recarga de cuencas. Esto significa que las provincias podrían determinar, en el marco de evaluaciones ambientales, qué cuerpos de hielo consideran estratégicos y en cuáles podrían habilitar actividades extractivas.

Para los defensores de la reforma, la ley vigente es “demasiado amplia” en su definición del ambiente periglacial, lo que, según argumentan, ha frenado proyectos productivos en zonas donde no existirían recursos hídricos significativos. En su lugar, los críticos argumentan que el nuevo criterio es impreciso y abre la puerta a decisiones políticas o económicas por encima de criterios científicos.

**La importancia de los glaciares en Argentina**

Según el Inventario Nacional de Glaciares del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla-Conicet), en el país existen 16.968 cuerpos de hielo que ocupan una superficie cercana a los 8.484 kilómetros cuadrados. Aunque cubren menos del 0,25% del territorio continental, los glaciares cumplen un rol clave como reservas de agua dulce. En provincias cordilleranas como Mendoza, pueden aportar hasta el 40% del caudal de los ríos en años secos.

Además, cumplen funciones esenciales en la regulación de cuencas, la conservación de la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas de alta montaña. Estudios científicos recientes registraron retrocesos significativos en la masa glaciar durante la última década, principalmente asociados al cambio climático.

**Debate constitucional y ambiental**

Más de 85 constitucionalistas enviaron una carta a la vicepresidenta Victoria Villarruel advirtiendo que la reforma podría vulnerar el principio de no regresión ambiental, incorporado en tratados internacionales suscritos por Argentina como el Acuerdo de Escazú. Según cuestionan, delegar en las provincias la definición de qué glaciar tiene relevancia hídrica podría alterar ese esquema.

Desde organizaciones ambientalistas anticiparon que, en caso de aprobarse definitivamente, la norma podría ser judicializada. El oficialismo, por su parte, sostiene que la reforma apunta a atraer inversiones mineras y promover el desarrollo económico, garantizando reglas claras y compatibilidad con el cuidado ambiental.

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