¿Cómo cambió la historia de la justicia con las huellas dactilares?
Un crimen que marcó un antes y un después en la historia de la justicia En 1892, una madre apuntaba a sus dos hijos con un cuchillo, pero la investigación policial de la época cambió el curso de la historia. En…
Un crimen que marcó un antes y un después en la historia de la justicia
En 1892, una madre apuntaba a sus dos hijos con un cuchillo, pero la investigación policial de la época cambió el curso de la historia.
En aquella tarde del 29 de junio de 1892, la comunidad de Quequén, en el extremo norte de Necochea, se enteró de unos crímenes atroces. Francisca Rojas, una joven madre, habría degollado a sus dos hijos pequeños, de cuatro y seis años. Sin embargo, poco después de la denuncia, se vio que nada era como parecía.
La investigación de aquel caso no fue común, pero revolucionó la forma en que la policía investigaba los crímenes y encontró un nuevo método para identificar a los criminales.
El método que cambió la investigación policial
El caso de los homicidios en Quequén marcó un hito importante en la historia de la justicia porque se trataba del primer proceso en el que se usaron las huellas dactilares para demostrar la culpa y condenar a un criminal. Sin embargo, en este episodio se usaron las huellas dactilares para demostrar la inocencia de un acusado. Y, lo realmente significativo, la mujer acusada y confesó y los dos niños habían sido realmente asesinados por ella.
La noticia de esta efeméride fue reseñada con solemnidad por el personal del museo del Parque Miguel Lillo de la ciudad de Necochea. La efeméride pasó sin mayores festejos, aunque sí con interés por los visitantes. Sin embargo, los medios lo tomaron como una oportunidad para repasar la historia detrás de esas impresiones digitales que se usaron para aclarar el caso en el cual una mujer asesinó a sus dos hijos.
En los años inmediatamente posteriores a la investigación y el hallazgo de las huellas dactilares se popularizó la práctica de tomar los huellas dactilares de los ciudadanos y se establecieron los primeros reglamentos para su registro. Con la difusión gradual de la técnica en todo el país, se fueron acumulando casos notorios en los cuales se usaron las huellas digitales para solucionar enigmas de la justicia
El primer caso de este tipo fue resuelto en 1892, pero fue en 1899 cuando las huellas dactilares entraron en el país.
En ese entonces, el gobierno nacional creó el Registro Nacional de Antropología Criminal de las Huellas Dactilares (RNEHD) el cual se utilizó a partir de 1906. Este organismo, actualmente llamado Dactyloscopia e Identificación, era la encargada de mantener el listado actualizado de las huellas registradas en el ámbito nacional. Los registros se realizaban sobre papel.
El legado de Quequén
El caso de Quequén, que marcó un antes y un después en la historia de la justicia, ha quedado en la historia gracias a la eficacia de los policías y la colaboración entre la policía y Juan Vucetich, la persona que desarrollaba el sistema de identificación de huellas dactilares. La mujer que mató a sus dos hijos fue, en ese entonces, condenada por primera vez por las pruebas de huellas dactilares.
Debido a esto, la pequeña ciudad de Quequén se convirtió en la escena de este episodio de la historia de la justicia con la que se dio el paso importante de la identificación de personas mediante huellas dactilares, técnica que se volvió un referente a nivel mundial