España finalista en el Mundial: Un camino sin brillo
Ayer, en una semifinal marcada por el agotamiento extremo de ambos planteles, España superó a Francia en un partido de muy bajo nivel técnico y físico. El encuentro fue un reflejo del límite físico al que han llegado…
Ayer, en una semifinal marcada por el agotamiento extremo de ambos planteles, España superó a Francia en un partido de muy bajo nivel técnico y físico. El encuentro fue un reflejo del límite físico al que han llegado los futbolistas en este torneo.
Con un ritmo semilento y casi sin llegadas a las áreas, los minutos transcurrieron entre la impotencia de una Francia absolutamente gris y el habitual juego de posesión de España, que esta vez resultó anodino y plano. A pesar de esto, el planteamiento fue innegablemente efectivo para congelar el ritmo del choque.
El partido se destacó por la parsimonia, que solo se rompió en dos acciones aisladas. Mikel Oyarzabal abrió el marcador desde el punto de penal tras una de las pocas aproximaciones al área rival. Ya en el tramo final, Pedro Porro firmó el segundo tanto tras culminar la mejor jugada colectiva del partido.
Aunque los goles lograron encender el ánimo de una grada contagiada por la apatía del césped, el aliento de los aficionados españoles e internacionales fue tímido y discontinuo, reflejo de una semifinal que se recordará más por el desgaste y el bostezo que por la épica.
España ya espera rival para la gran final, sabiendo que el resultado fue por mucho lo mejor de la noche.