Prácticas sostenidas en la Escuela de Educación Especial N° 502 de Necochea
La Escuela de Educación Especial N° 502 de Necochea ha implementado prácticas sostenidas para la formación, que van más allá de grandes anuncios y se enfocan en la calidad y la continuidad.
La jornada de trabajo articulado
La directora Lucía Di Caro recibió a la Cooperativa de Servicio, Trabajo y Mantenimiento Necochea Limitada, junto a los equipos interdisciplinarios de los subprogramas Puerto Ciudad Inclusiva y Forestación, en una actividad coordinada con el profesor Ignacio Cárdenas.
La intervención incluyó forestación del patio, mejora de canteros y preparación de una huerta escolar.
De la planificación a la experiencia
En una escuela especial, donde la inclusión forma parte de la vida cotidiana, cada propuesta requiere algo más que intención: necesita método y continuidad.
En ese sentido, el trabajo se integra con la formación profesional que se desarrolla en el turno tarde, organizada en formato taller sobre habilidades laborales y de autoabastecimiento, incorporando prácticas vinculadas a la alimentación y la jardinería.
A su vez, la Formación Técnica de Ciclo Básico encuentra en estas acciones una oportunidad para consolidar proyectos concretos.
La huerta como eje de formación
La Huerta Escolar, próxima a ponerse en marcha, será un eje transversal dentro de la Educación Ambiental Integral.
Más que un proyecto puntual, se plantea como un espacio donde la exploración, la experimentación y el contacto con distintos entornos formativos se traduzcan en habilidades concretas, trabajo colaborativo y vínculo con el ambiente.
En ese proceso, el aprendizaje deja de ser teórico y pasa a construirse desde la práctica.
Una lógica que busca sostenerse en el tiempo
La forestación, el ordenamiento del espacio y la huerta no aparecen como acciones aisladas, sino como parte de una misma secuencia: integrar formación, ambiente e inclusión en una práctica sostenida.
Desde Puerto Ciudad, la propuesta apunta a fortalecer la articulación entre instituciones, comunidad y territorio, con intervenciones que no queden en lo puntual, sino que puedan consolidarse como parte del funcionamiento cotidiano de los espacios educativos.
El resultado no es solo una mejora del entorno, sino la construcción de experiencias que aportan herramientas concretas para la vida.
