El canillita de Bahía Blanca que transformó una historia de vida en una causa solidaria
Una historia de vida transformada en causa solidaria Luciano, con 74 años, ha pasado más de medio siglo recorriendo las calles de Bahía Blanca. Durante 52 años ha sido un canillita, repartiendo diarios por la ciudad…
Una historia de vida transformada en causa solidaria
Luciano, con 74 años, ha pasado más de medio siglo recorriendo las calles de Bahía Blanca. Durante 52 años ha sido un canillita, repartiendo diarios por la ciudad. Sin embargo, con la llegada del cambio en la economía y la preferencia de la gente por la digitalización, el oficio de canillita cambió para él. A pesar de que Luciano sigue trabajando, decidió transformar su historia de vida en una causa solidaria para ayudar a aquellos que lo necesitan.
Un proyecto que nació de la realidad de los jubilados
En diálogo con NecRadio 98.3, Luciano explicó que el proyecto nació al observar diariamente la realidad de los jubilados mientras trabajaba en la calle. "La calle te enseña cosas que un escritorio nunca te va a enseñar. Ahí ves lo que realmente le pasa a la gente," afirmó. Esta realidad lo llevó a crear una red solidaria junto a vecinos, comerciantes y empresarios que colaboran con alimentos y productos de primera necesidad.
Una tarea que se sostiene gracias a la transparencia
La agrupación ya organiza almuerzos comunitarios, entrega frutas, verduras y mercadería, y en los próximos días realizará una gran comida para alrededor de 700 jubilados, con ravioles, carne, frutas y bebidas. Todo lo que se recauda es destinado a los abuelos que la están pasando muy mal. "Quiero que las lágrimas de los adultos mayores sean de alegría y no de tristeza," expresó Luciano.
Una crítica al sistema de salud y la situación de los jubilados
Durante la entrevista, Luciano también fue crítico de la situación que atraviesan los jubilados y del funcionamiento del sistema de salud. "Hay personas que tienen que elegir entre comprar remedios o comer. Eso no puede pasar en un país como el nuestro," sostuvo.
Además, pidió un mayor compromiso de toda la dirigencia política para atender las necesidades más urgentes de los adultos mayores. "Después podrán discutir entre ellos, pero primero hay que resolver los problemas de la gente," afirmó.
Un agradecimiento a la gente que ayuda
Luciano destacó que el trabajo solidario se sostiene gracias al aporte de particulares y empresas que confían en la transparencia de la agrupación. "La gente dona porque sabe que todo llega a quienes realmente lo necesitan. Eso es lo que nos permite seguir creciendo," aseguró.
Con la misma energía con la que durante décadas repartió diarios por Bahía Blanca, hoy recorre la ciudad en busca de ayuda para que ningún jubilado pase hambre. Una tarea que resume en una frase que ya identifica al movimiento que creó y que se convirtió en un símbolo para cientos de adultos mayores: "Las Canas No Se Manchan".