Hace unos días, nos encontramos con una noticia en la que un vocero del gobierno se refirió a una situación de manera tal que pareciera una jugada de ilusionismo verbal. Se hizo referencia a la difícil labor de los humoristas en tiempos actuales, cuando es cada vez más complicado inventar una buena broma, ya que la realidad parece estar siempre adelante en la carrera.

Se mencionó a Socratito, una figura que ha sido destacada en los últimos tiempos por su capacidad para reír al público con su ingenio y creatividad. Sin embargo, en el último tiempo, parece que no hay quien lo iguala en el ámbito del humor. De hecho, incluso sus propias burlas y bromas parecen haber sido suplantadas por las jugadas de los funcionarios del gobierno que se esfuerzan por hacerlo parecer como si nada.

Se presentó una serie de justificaciones fantásticas para explicar situaciones cotidianas, como si se tratara de una especie de diccionario de explicaciones absurdas. Algunas de ellas resultan tan increíbles que parecieran ser obra de un escritor de ficción. Es como si intentaran cambiar la realidad a su conveniencia, creando una realidad alternativa que nada tiene que ver con la vida real de la mayoría de la gente.

Incluso se llegó a mencionar a los fondos como si fueran seres vivos que podrían elegir su propia ubicación y comportamiento. Es como si se tratara de un juego de fantasía en el que se intenta explicar la falta de fondos a la luz de situaciones inexistentes.

En definitiva, parece que la realidad ha llegado a un punto tal que no hay quien la reconozca como tal. Se pretende hacer creer al pueblo que los problemas no existen o que están siendo resueltos en un sentido, lo cual es absolutamente falso. La verdad es que el pueblo está cada vez más desalentado por la situación actual y no ve una luz al final del túnel.

En cuanto a nosotros, como periodistas, intentamos seguir haciendo nuestro trabajo de la manera más objetiva posible. Sin embargo, nos queda cada vez más claro que nuestra labor está siendo cuestionada por las autoridades, ya que intentan controlar la verdad al servicio de sus intereses políticos.

Nos gustaría saber si algún día podremos regresar a contar historias verdaderas y con una mirada objetiva, sin tener que recurrir a estas fantasías y a estas explicaciones absurdas que solo buscan confundir al pueblo.

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