Adolfo Matar, un nombre ícono en la escena musical de Necochea, sigue compartiendo su pasión por la música con generaciones de admiradores. A los 74 años, este legendario baterista sigue tocando con el mismo entusiasmo de siempre y sigue presentándose en escenarios junto a otros músicos, entre ellos, su tienda de instrumentos musicales Bluset, ubicada en el centro de la ciudad.

Una infancia marcada por la percusión

Desde pequeño, la percusión siempre le apasionó a Adolfo. Producía sonidos musicales con diversos elementos, con sus manos o sus pies. Fue ‘el niño del bombo’ en la Escuela N° 1, convocado para tocar en las fechas patrias. Una tarde acompañó a su hermano Juan a una clase de batería con Mario La Battaglia. Allí tuvo en sus manos los palillos por primera vez.

Una carrera musical larga y reconocida

Tras haber integrado diversas bandas musicales a lo largo del tiempo, hoy Adolfo sigue practicando con la batería varias horas por día. Ha estado al frente de Bluset, su tienda de instrumentos musicales, y sigue presentándose en escenarios junto a otros músicos. Si bien su imagen está asociada al rock, Matar es ecléctico en cuanto a géneros musicales y aborda el folclore, el tango y otros ritmos con la misma pasión.

Un maestro y una amistad que duran la vida

Freddy Bejillas, su maestro, fue un baterista que integró una banda de jazz que se presentaba en el salón de baile de la Rambla Municipal. Adolfo Matar aprendió a tocar con él y sigue haciéndolo, 60 años después. También surgió una amistad con Oscar Moro, el baterista de Los Gatos y Serú Girán. “Hice clínicas de batería con él. Fue un gran amigo al que traje muchas veces a Necochea y paraba en mi casa. Y yo en la de él, cuando viajaba a Buenos Aires.”

La gratitud y la pasión sin límites

Adolfo pone énfasis en el agradecimiento a sus padres por el apoyo que siempre le brindaron para que desarrollara su pasión. Y también en la necesidad de seguir perfeccionándose. ‘Siempre hice música, nunca dejé de tocar. Tengo una rutina de dos horas diarias y por ahí me extiendo cuatro horas. Mucho más si me invitan a tocar con una banda’, añade con nostalgia.

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