La Escuela Secundaria N° 18 Astor Piazzolla de Mar del Plata sancionó a la familia de un estudiante tras identificar que es la persona responsable de una amenaza de bomba que provocó la suspensión de clases este miércoles 22 de abril.
El establecimiento educativo, ubicado en el barrio Don Bosco, coordinó con la justicia medidas contra los padres del autor de la llamada, quienes deberán pagar $3.000.000 por los gastos del operativo policial. Además, se le retirará al grupo familiar el beneficio social que recibían.
La directora de la institución, Verónica Castro, habló tras la amenaza y aseguró que "este equipo de conducción tomó como decisión no dejar pasar esta situación como una broma simple de un estudiante, sino abordarlo con la complejidad que tiene en un contexto social ya complejo", sostuvo.
Castro explicó que, al recibir la advertencia, la escuela activó de inmediato el protocolo correspondiente. Según relató, la amenaza no ingresó al establecimiento sino que fue realizada directamente al 911, por lo que el personal tomó conocimiento a través de un oficial de Policía que se acercó para ordenar la evacuación.
"En menos de cinco minutos teníamos activado el plan de riesgo", señaló la directiva, al remarcar que tanto alumnos como docentes y auxiliares pudieron salir del edificio de forma ordenada mientras se aguardaba la inspección de la brigada especializada.
Tras la revisión del inmueble, se confirmó que se trataba de una falsa alarma y se iniciaron las actuaciones judiciales. Castro contó que, al momento de acercarse a la comisaría para formalizar la denuncia, ya le informaron que la persona que había realizado la llamada estaba identificada.
En ese marco, sostuvo que no fue necesario llevar adelante un allanamiento, ya que, según le informaron, un adulto responsable se presentó por su cuenta ante la Policía luego de enterarse de la situación. "Esta familia llamó a la comisaría y dijo que se hacía responsable porque era un miembro de su familia", explicó.
La directora confirmó además que se trata de un alumno de la escuela, aunque evitó brindar mayores precisiones por tratarse de un menor de edad. Sí aclaró que no se trataba de un estudiante de sexto año y que, hasta entonces, no se habían registrado amenazas de ese tipo dentro de la institución.
Al ser consultada sobre el perfil del adolescente, la directora pidió no hablar en términos de "problema", sino de conflicto. "En la escuela no hablamos de problemas, porque el problema se convierte en conflicto si no se aborda, y acá se aborda todo", afirmó.
Y explicó que, tras el episodio, la comunidad educativa comenzó a trabajar en jornadas de concientización y en distintas instancias de diálogo con estudiantes, docentes y familias. En ese sentido, destacó que la escuela se gestiona "en comunidad" y que el abordaje incluye articulación con clubes barriales, organizaciones de la zona y distintos efectores institucionales.
