Casa Picto es un refugio en el corazón de Necochea, un lugar donde la terapia y la comunidad se unen en un ambiente acogedor.
Una búsqueda inquieta
El contrato de alquiler de Casa Picto vence en diciembre de 2026, y Paula Gazzaniga y Yanina Silva, las acompañantes terapéuticas del proyecto, están en un estado de alerta. La búsqueda de un nuevo espacio ya comenzó, pero no es sencillo.
"Estamos buscando con tiempo, pero hay que hacerlo con anticipación. No es fácil encontrar un espacio como el que necesitamos", explicaron.
La búsqueda no es simple. Casa Picto necesita un espacio con características muy específicas: grande, con patio, cocina, y varias habitaciones. La ubicación también es crucial: la centralidad es importante por el acceso, el transporte y porque las familias ya están acostumbradas a venir.
Una necesidad que requiere acción
La comunidad de Casa Picto necesita una ayuda concreta. El acompañamiento estatal ha sido insuficiente, y las autoridades no han tenido respuestas posativas. Sin embargo, los miembros del proyecto no se rinden. Han hecho arreglos desde su bolsillo y la entidad para sostener el trabajo.
"Hemos hecho distintas solicitudes, pero hasta ahora no hemos tenido respuestas positivas", señalaron. "Muchos arreglos los hemos hecho desde nuestro bolsillo, desde la entidad", agregaron.
Lo que buscan es tejer redes, encontrar una casa que esté vacía y que puedan ocupar. También están abiertos a cualquier ayuda: no siempre tiene que ser dinero, pueden ofrecer insumos para los talleres o alimentos para la merienda.
En el corazón de Necochea existe una herramienta valiosa que necesita de la comunidad para seguir funcionando.
