Argentina está enfrentando un momento crítico en materia de empleo y economía. El economista y ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, ha lanzado una fuerte advertencia sobre el estado del mercado laboral, que él describe como un proceso de “uberización” del empleo. Esto es caracterizado por el aumento del trabajo informal, independiente y precarizado como una salida ante la falta de puestos registrados.
En medio del debate por el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, Redrado planteó que “no hay señales de crecimiento” en materia de empleo y describió a la Argentina como una “economía bipolar”, donde algunos sectores muestran dinamismo mientras gran parte de la actividad permanece “muy fría”.
Según explicó, en los últimos dos años se perdieron unos 201.000 puestos de trabajo registrados, mientras crecieron los monotributistas y los empleos informales. Redrado afirmó que esto refleja una transformación preocupante: trabajadores que pierden estabilidad y derechos laborales para pasar a desempeñarse en plataformas, repartos o servicios independientes.
Agregó que, en este escenario, aquellos que pierden el empleo tienden a buscar oportunidades que les permitan generar ingresos extras o reemplazar un sueldo formal que ya no alcanza. Esta situación afecta no solo la cantidad de empleo, sino también la calidad y el poder adquisitivo. Redrado sostuvo que los salarios siguen corriendo detrás de la inflación y muchos gremios continúan perdiendo capacidad de compra, lo que debilita el consumo, uno de los principales motores de la economía argentina.
Si bien reconoció como positivo el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria, también cuestionó la falta de un plan económico integral. Reclamó una estrategia que combine consumo, inversión y exportaciones, además de una reducción de impuestos al trabajo para incentivar la formalización laboral.
Las declaraciones de Redrado vuelven a poner en foco una preocupación creciente: una economía que puede mostrar mejoras en algunos indicadores macroeconómicos, pero que todavía no logra traducir esa recuperación en empleo estable y salarios que permitan llegar a fin de mes.
