En un fenómeno creciente no solo en Argentina sino también a nivel global, la generación que creció durante la pandemia de COVID-19 está mostrando un declive en sus niveles de vacunación. Esto no se debe a problemas de acceso a la vacuna, sino a cambios de hábitos, prioridades y percepciones de riesgo.
Según los especialistas, durante los años más críticos del COVID, millones de controles médicos fueron postergados o suspendidos, lo que generó un retraso que aún no se ha recuperado para muchos.
A medida que la urgencia sanitaria se fue reduciendo, la adherencia a prácticas preventivas como la vacunación también disminuyó, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
Este fenómeno preocupa ya que la generación que creció con uno de los calendarios de vacunación más completos de la historia, ahora muestra signos de retroceso en coberturas clave.
Los especialistas enfatizan que el ecosistema de la inmunización está cambiando, con nuevas estrategias preventivas que amplían el alcance etario. En este contexto, es esencial reforzar la idea de que la vacunación es una herramienta clave a lo largo de toda la vida, no solo una práctica infantil.
La Semana de la Inmunización es una oportunidad para volver a poner el tema en agenda y reforzar el rol de la prevención como política de salud.
