La Hora Gloriosa de Estación Quequén: Una Historia de Superación y Perseverancia en el Fútbol Local
Cada 5 de junio, los residentes de Necochea y los entusiastas del fútbol local celebran un-hitórico momento en la historia del deporte. Este año se cumplen 38 aniversarios del ascenso de Estación Quequén al Nacional B…
Cada 5 de junio, los residentes de Necochea y los entusiastas del fútbol local celebran un-hitórico momento en la historia del deporte. Este año se cumplen 38 aniversarios del ascenso de Estación Quequén al Nacional B, un logro que aún resuena en los corazones de todos aquellos que han sido testigos de la grandiosidad del equipo.
El día 5 de junio de 1988, en el estadio de Rivadavia, Estación Quequén se alzó con la victoria 1-0 sobre Olimpo de Bahía Blanca, en lo que se convirtió en una final emocionante del torneo del Interior. El gol de Luis ‘Paco’ Sánchez sigue siendo recordado como uno de los momentos más glorios de la historia del equipo.
El equipo que dirigía Orestes ‘Quito’ Ortiz estuvo formado por Sergio Portugal, Mateo Martínez Kressi, Daniel Fernández, Julio Staropoli, Miguel López, Esteban Modesto, Claudio Oliver, Gustavo Cárdenas, Luis Lambertini, Alejandro Fernández, Jose Vigñals, Carlos Álvarez y Carlos González, entre otros.
El Camino al Nacional B
El camino al Nacional B para Estación Quequén comenzó en el duro Torneo del Interior en 1987, donde finalizó al tope de la tabla, superando a Defensa (Dolores), Los del Clan (General Madariaga) y Alumni (Azuleño). En la segunda etapa, clasificatoria a los zonales, los verdes superaron a Estudiantes (Olavarría), Ferro Carril Sud (Tandil), Deportivo Norte (Mar del Plata) y Argentino (Pehuajó).
Los Zonales de Ascenso
Los Zonales de ascenso, un invento de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), dividían en dos zonas (Noroeste y Sureste) a equipos directa e indirectamente afiliados, así como a equipos metropolitanos. La disputa se llevaba a cabo en formato de eliminación directa. Estación Quequén pasó a la ronda de semifinales después de superar a Sol de Mayo (Viedma) y Almagro, con un emocionante 8 a 7 en la serie de penales.
La Final del Zona Sur
Debido a la creación del Nacional B, AFA debió implementar un sistema de ascenso que permitiera a equipos del interior y metropolitanos tener la oportunidad de acceder a la categoría. Los Zonales de ascenso se convirtieron en un camino para los equipos que ambicionaban ascender. En esta instancia, Estación Quequén se enfrentó a su rival en la final del Zona Sur: Ferro Carril Oeste.
El Desafío de Ferro Carril Oeste
Los ferrocarrileños no eran desconocidos para Estación Quequén, ya que habían enfrentado a su máximo rival en la zona final del torneo. Esta vez, sin embargo, estaba todo muy a punto de suceder. Ferro Carril Oeste era una fuerza poderosa, con un equipo sólido y experienzado. Sus jugadores habían estado jugando con una gran calidad, y su organización defensiva era casi impenetrable.
A pesar de la dificultad del desafío, Estación Quequén dio muestra de su gran capacidad para sorprender. La final de la zona Sur parecía ser un verdadero desafío para el equipo de la región, pero ellos supieron encontrar las formas de hacerlo.
El Día de la Historia
El día 5 de junio de 1988, en el estadio de Rivadavia, Estación Quequén se enfrentó a Ferro Carril Oeste en lo que se convirtió en un partido decisivo. Después de una derrota, la final se decidió finalmente por penales 8-7. El equipo que dirigía Orestes ‘Quito’ Ortiz tuvo la oportunidad de demostrar su valía y demostrar que era un verdadero contendiente.
El Futuro de Estación Quequén
Después de 38 años de esa gloriosa final, el legado de Estación Quequén sigue vivo en la memoria de la gente de la región. El equipo demostró que, incluso en condiciones difíciles, la perseverancia y la superación pueden llevar a un gran logro.
La final de la zona Sur de 1988 fue un momento de grandeza para Estación Quequén. El equipo que dirigía Orestes ‘Quito’ Ortiz demostró que era un verdadero contendiente en la liga. Su desempeño en el campo fue digno de alabanza y muestra de la grandeza que tiene el equipo en su haber.