La lucha contra la pobreza infantil en Argentina: avances y desafíos
Ambientados por la información proporcionada por UNICEF Argentina en su reciente informe titulado Pobreza monetaria y privaciones vinculadas a derechos en niñas y niños, el panorama de la pobreza infantil en el país…
Ambientados por la información proporcionada por UNICEF Argentina en su reciente informe titulado Pobreza monetaria y privaciones vinculadas a derechos en niñas y niños, el panorama de la pobreza infantil en el país muestra algunos resultados positivos, así como desafíos importantes que persisten. A nivel de la primera parte del 2025, la pobreza infantil se ubicó en un 42,3%, lo que representa un nivel más bajo desde 2018 para esta indicador.
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A continuación, se analiza en qué se basa esta tendencia y los aspectos críticos que se deben abordar urgentemente para mejorar la situación.
Los números reveladores
Según los datos detallados por UNICEF Argentina, el número de niñas, niños y adolescentes que viven en hogares pobres disminuyó significativamente en el 2025, pasando de los 6,3 millones en 2024 a 5,1 millones en el mismo período del año actual. Esto significa que 5 de cada 10 niñas, niños y adolescentes viven en condiciones de pobreza.
Con un 42,3% la brecha en la pobreza general fue significativa, pero a su vez representó un nivel más bajo desde 2018. A su vez, la cifra de niñas y niños en situación de indigencia fue de un 9,4%, mientras que la tendencia a la baja en este indicador podría cambiar con el primer semestre del año actual 2026.
Cabe destacar que la pobreza infantil es un problema multifacético y que diversos factores juegan un papel importante. El ingreso de las familias, la capacidad de adquirir canastas básicas, el mercado laboral y las transferencias sociales son todos ellos factores determinantes en este complejo panorama.
Causas profundas de la pobreza infantil
Además de la cifra general de pobreza, el informe también destaca que niñas, niños y adolescentes enfrentan una brecha educativa que marca de manera definitiva la brecha social. Cuando la educación en el hogar es baja, la pobreza llega a niveles extremadamente altos. En esta situación el porcentaje de pobreza llega al 68%. Por otro lado, con un adulto desocupado, la situación empeora y llega al 74,8%.
Además, hay que recordar que la cifra para hogares sostenidos únicamente por mujeres es más preocupante. En estos hogares la pobreza infantil llega al 52.8%.
Por otro lado, se destaca un punto importante: que 7 de cada 10 hogares con niños, niñas y adolescentes alguna vez han recurrido a alguna manera de ayuda para tener ingresos. De esta manera se da a entender la gravedad y la urgencia del tema. Por último, se enfatiza en la desigualdad general de la situación al recordar que la indigencia en chicos y chicas sería de seis puntos si no existieran las transferencias monetarias.
El desafío de abordar la pobreza infantil de manera efectiva
Para abordar la pobreza infantil de manera efectiva y evitar los riesgos asociado con una posible suba de su nivela, será necesario una acción conjunta de las autoridades gubernamentales, los padres de familia, las organizaciones sociales, y todos los actores involucrados en una acción conjunta de los actores en una acción conjunta de todos los sectores de la sociedad. En este esfuerzo conjunto, la educación jugará su papel en la reducción de la desigualdad social.
¿Qué esperar del futuro?
Los datos aprobados hasta el presente nos permiten saber que se espera una posible suba en los niveles de pobreza infantil en el primer semestre de 2026, lo que pondrá nuevamente a la sociedad en alerta y en la búsqueda de soluciones.