La paralización de la actividad portuaria en Necochea y Quequén debido al paro de transportistas ha generado un fuerte impacto en toda la cadena productiva, afectando a trabajadores del puerto, acopiadores y distintos gremios vinculados al sector. El conflicto se centra en la actualización de tarifas, con los transportistas reclamando un aumento del 25%, que luego disminuyó a un 17%, mientras que en otros puntos del país se alcanzaron acuerdos cercanos al 14%. A pesar de la distancia mínima entre las partes, la resolución del conflicto sigue pendiente, con la posibilidad de la intervención de autoridades nacionales para facilitar el cierre del conflicto.

Detrás del reclamo de los transportistas se encuentra una problemática estructural: el fuerte aumento de costos, incluido la suba del gasoil y los repuestos, que redujo los márgenes de ganancia del sector y obligó a plantear una recomposición tarifaria. Sin embargo, la negociación continúa entre privados y el Estado actúa como mediador a través de mesas de diálogo en la provincia de Buenos Aires y Córdoba.

La paralización no solo afecta a los transportistas, sino también a trabajadores del puerto, acopiadores y distintos gremios vinculados, que ven interrumpida su actividad. Además, el efecto ya se siente en la economía cotidiana de la ciudad, con cerca de 4.000 transportistas en el distrito y una caída directa en el consumo, afectando a comercios, almacenes y servicios locales.

La urgencia por alcanzar un acuerdo crece con el paso de las horas, ya que cada día sin actividad representa pérdidas para todos los sectores involucrados, en una economía regional que depende en gran medida del funcionamiento del circuito agroexportador.

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