La Presión Fiscal en el Sector Agrícola: Una Realidad Contradictoria
La situación en el sector agrícola es más compleja de lo que pareceLa promesa de alivio impositivo para el campo sigue siendo un tema de debate en Argentina. La última medición del Índice de la Fundación Agropecuaria…
La situación en el sector agrícola es más compleja de lo que parece
La promesa de alivio impositivo para el campo sigue siendo un tema de debate en Argentina. La última medición del Índice de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) reveló que el Estado participa del 61,9% de la renta agrícola, lo que significa que de cada 100 pesos generados por la producción de soja, maíz, trigo y girasol, casi 62 terminan en las arcas de impuestos nacionales, provinciales y municipales.
Este dato expone una fuerte contradicción entre el discurso oficial y la realidad del productor. Si bien el Gobierno redujo las retenciones a varios cultivos desde el inicio de su gestión, la presión fiscal no logró bajar de manera significativa porque el aumento de costos terminó absorbiendo buena parte del beneficio.
Los productores enfrentan desafíos importantes en la producción, como el aumento de costos de fertilizantes, transporte y otros insumos, que han vuelto a empujar hacia arriba una estructura productiva cada vez más ajustada.
La evolución de la presión fiscal
Según el informe de FADA, la presión fiscal había mostrado un descenso sostenido desde el 59% registrado en diciembre de 2023 hasta el 56,3% a fines de 2025. Sin embargo, la tendencia se revirtió a comienzos de este año, trepando al 62,5% en marzo. La última medición de junio mostró una leve mejora, aunque insuficiente para el sector.
El impacto por cultivo
La carga estatal no impacta de manera uniforme en toda la producción, siendo los cereales y las oleaginosas afectados en distintas escalas. El trigo aparece como el caso más crítico de la muestra, ya que la reducción de retenciones y una mejora en el precio internacional le otorgaron cierto oxígeno, pero los costos internos siguen representando la principal amenaza para la ecuación económica del cereal.
Costos en alza: la trampa de la logística y los insumos
El informe de FADA enciende alarmas sobre dos variables clave que complican aún más el escenario productivo: los fertilizantes, que acumularon un aumento del 48% en lo que va del año, y la logística, que sufrió un aumento de fletes del 26% respecto a marzo, lo que golpea directamente a aquellas zonas productivas más alejadas de los puertos de exportación.
La brecha entre las promesas de desregulación y la economía real del lote vuelve a tensar la relación entre el sector agropecuario y la administración pública, en un contexto donde los márgenes globales se vuelven cada vez más estrechos.