La salud pública argentina enfrenta un desafío significativo con la disminución en las tasas de vacunación. Según un informe reciente del CIPPEC, las coberturas de vacunación en la Argentina se encuentran por debajo de los niveles necesarios para garantizar una protección colectiva adecuada. En los últimos años, las tasas de vacunación han mostrado valores por debajo del umbral del 95% asociado a la inmunidad colectiva. Esta situación se extiende a las diferentes etapas de la vida, incluyendo población infantil, adolescente y adulta.

El mayor desafío no es solo el virus, sino la información falsa y la ciencia es contundente frente a los mitos más comunes. Las vacunas pasan por años de pruebas científicas antes de ser autorizadas, demostrando su seguridad y necesidad. Aunque la higiene y el agua potable son fundamentales para la salud, no reemplazan la protección que brindan las vacunas. Solo la vacunación permite generar defensas específicas frente a enfermedades que circulan a nivel global.

Un informe analizó el estado de la vacunación en Argentina. Un reciente informe de CIPPEC analizó el estado de la vacunación en Argentina en una iniciativa que reunió a referentes del sector público, obras sociales, organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales, con el objetivo de reflexionar sobre los desafíos actuales de la inmunización en el país. Según el informe, las tasas de vacunación en la Argentina se encuentran por debajo de los niveles necesarios para garantizar una protección colectiva adecuada.

La Dra. Valeria El Haj destacó la importancia de la vacunación en la protección de la salud pública. Afirmó que durante los últimos 50 años, esta herramienta de salud pública ha salvado más de 150 millones de vidas, transformando enfermedades antes mortales en prevenibles gracias a la vacunación. No obstante, el escenario actual es frágil: en los últimos años, el descenso en la vacunación de niños y adolescentes encendió las alarmas.

En Argentina, entre 2022 y 2024, alrededor de 1,7 millones de niños no recibieron alguna de las vacunas correspondientes a su edad y la situación se agrava en los refuerzos de la segunda infancia y la adolescencia, donde se registran las caídas más pronunciadas. Por ejemplo, el refuerzo de la vacuna contra el sarampión en niños de 1 año muestra una caída de más de 25%.

La Dra. El Haj concluyó que recuperar la confianza social y garantizar el acceso igualitario a la vacunación es una prioridad actual. No se trata solo de protección individual, sino de una responsabilidad compartida. Invertir en salud y educación no es opcional: es la única forma de asegurar que las futuras generaciones crezcan libres de enfermedades que ya sabemos cómo evitar.

Es importante destacar que la vacunación no es una decisión individual, sino una responsabilidad colectiva. La protección de la salud pública depende de la participación activa de cada ciudadano en la aplicación de los calendarios de vacunación y en la promoción de la información veraz sobre la salud.

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