Laureana Cabrera, una abogada con 30 años de edad, convive desde su nacimiento con el síndrome de Pierre Robin, una condición congénita poco frecuente. Aunque enfrentó muchas adversidades, asegura que lo más difícil de su historia no fueron las cirugías ni los tratamientos médicos, sino el bullying que sufrió durante gran parte de su vida.
En diálogo con el programa Esta Mañana de NecRadio 98.3, contó que atravesó situaciones de discriminación tanto en la primaria como en la secundaria, experiencias que la marcaron profundamente.
"Lo que más me afectó no fue la salud, fue el bullying en mi infancia y adolescencia", afirmó.
El síndrome que padece se caracteriza, entre otras cuestiones, por una mandíbula inferior pequeña, dificultades en el habla y, en muchos casos, la necesidad de múltiples intervenciones quirúrgicas. A lo largo de su vida, Laureana debió someterse a distintas operaciones, algunas con procesos de recuperación largos y complejos.
A pesar de ese recorrido, logró completar sus estudios y recibirse de abogada en la Universidad de Buenos Aires, un objetivo que alcanzó ya en la adultez. En ese ámbito, destacó una diferencia clave respecto a su paso por la escuela: el acompañamiento.
"En la facultad me encontré con un mundo maravilloso, con docentes que apoyaban", señaló.
Actualmente, impulsa su trabajo a través de redes sociales y proyectos vinculados a la concientización, especialmente en torno al bullying, una problemática que considera vigente e incluso agravada por el uso de plataformas digitales.
"En redes puede ser peor porque hay anonimato", advirtió.
En ese sentido, remarcó que muchas veces las personas no dimensionan el daño que generan y que, incluso, circulan contenidos burlones que naturalizan la discriminación.
A partir de su experiencia personal y su formación profesional, Laureana decidió enfocar su trabajo en la difusión y el abordaje legal de estos casos. Por eso, invita a participar de una charla virtual gratuita donde se abordará el bullying desde una mirada jurídica y social.
"El objetivo es que las familias sepan qué hacer y cómo actuar", explicó.
Finalmente, dejó un mensaje claro: la importancia de visibilizar estas situaciones para generar cambios.
"Hay que hablarlo. Solo así se puede empezar a cambiar", concluyó.
